miércoles, 14 de septiembre de 2011

Agua.

Suaves líneas se dibujan en el horizonte
El sol alumbra las cimas nevadas
Dulce aroma que embriaga la atmósfera.
La fuerza del agua cae sobre los cascotes
Aumentando el fluir y la densidad
Al ritmo de cánticos y ausentes tambores.
Sensaciones que despiertan
Todo un universo de emociones,
Que embelesan,
Y transportan a un mundo de hadas.
Elementales sobrios, eternos,
Que con su presencia nos contagian
De sabiduría ancestral,
De amor, de vida, de sueños.
El fluir de la cascada sobre mi cráneo,
Sentir sin estar bajo su caño,
Notar como traspasa el torrente
Todo mi ser, mi alma,
Notarlo vibrar, elevarse, crecer.
Mis emociones quedan expuestas
Y abierta la caja de pandora.
Sentir esta unión con la naturaleza,
Con los elementales, el Cosmos y Dios.

martes, 13 de septiembre de 2011

Adios.

Ya no volverán
Tus labios a sonreír
Ya no veré tus ojos llorar.
Y no sentiré tu susurro
En mitad de la noche
Ni tu consejo me volverá a guiar;
Y tu risa quedó en el aire
Como un suspiro
Que nadie podrá borrar.
Ya no volverán
Tus labios a sonreír
Ya no volverán
Tus ojos a llorar.
A mi madre, donde esté.
I.

Kimera.

Deshojando el calendario
Arrastrando los días
Esperando que el hado
Haga su giro magistral.
Lágrimas negras
Como perlas recién nacidas
Del alma del océano eterno.
Sombras que se esconden
Tras las esquinas
Susurros en mitad de la noche.
Rompiendo esquemas
Innovando respuestas
Errores que nos enseñan
El verdadero camino.
Partiendo moldes
Almas únicas, inimitables,
Característicos rasgos del saber.
Preludios de un conocimiento
Cósmico, eterno.
Caja de Pandora
Tú qué sabes el propósito
Tú qué sabes hacia donde voy.
Quimeras que anhelamos
Sueños ilusorios, exhaustos.
I.

La noche.

En la distancia de la noche,
en el silencio de los que no han regresado
de los que no se ven
los que nos e llegan a tocar,
en la soledad oscura
abrigo al esperanza,
esperanza que cae en el olvido
que se desgasta,
que me abandona,
junto a mis sueños
a mis ilusiones,
sin conocer la realidad
sin ver, sin sentir.
A tientas busco una razón, un aliento
para seguir en esta lucha
para aguantar el sufrimiento
sin descanso, sin amparo
sin motivación o conquista
en el lugar de los sueños
en lo profundo del ser
donde mi alma se expande
y llega a ti.
I.

Soledad amada.

¿Por qué tememos la soledad? ¿Qué tiene esta que huimos de ella, que no la miramos directamente? La soledad es nuestra gran aliada. Cuando estamos solos no hay interferencias, nadie ni nada nos dirige, a solas con nosotros mismos, mirándonos directamente, desnudos, sin temor ni necesidad. Tenemos tanto miedo de ser diferentes, de cometer errores que preferimos no llegar a conocernos. La soledad es nuestra amiga, ella nos ayuda a amarnos, a mimarnos, a comprendernos, a conocernos realmente como y quien somos. A veces este miedo a la soledad nos hace buscar un ser superior para no sentirnos “solos”. Todos estamos solos, así venimos al mundo y así lo abandonaremos. La soledad nos ayuda a conectar con nuestra alma, con nuestra esencia, la soledad nos da ese empuje para cambiar de vida, de relación. La soledad nos hace amarnos, y comprender mejor a quienes amamos. Mi soledad es mi mejor amiga, me conoce mejor que nadie, ella me guía, me ayuda a no temer, a ser responsable, a tener criterio propio. Amo a mi soledad, es mi gran amor. Ella me llevó a mi, y de mi llegué a ti.
I.

Las pruebas de la vida.

Algunas veces pasamos por situaciones complejas, donde se nos remueven todas las estructuras, siempre estas situaciones o pruebas nos afectan nuestros puntos más débiles. Nuestros miedos, nuestras angustias y necesidades. A veces vivimos situaciones repetitivas, una y otra vez, volvemos cíclicamente al principio. Nos vemos sometidos a la misma dificultad en repetidas ocasiones. Es la forma que tiene el universo de ayudarnos a crecer espiritualmente. Estamos en un momento de rupturas y colisiones, todo está en movimiento.
Cada día me encuentro con personas destrozadas por rupturas, por problemas financieros, por angustias de todo tipo, pero todas tienen algo en común. Su necesidad de SER. Necesitamos ser nosotros mismos, necesitamos romper las cadenas de las dependencias, nos asfixiamos, nos perdemos a la deriva. Solo debemos dejarnos fluir, aprender las lecciones de la vida, del desapego y del amor.
Necesitamos Ser nosotros, aquí y ahora. Será un camino duro el que escojamos, el aprender estas lecciones, el crecer como seres espirituales en este mundo materialista. Debemos escuchar nuestra alma, sin apegos, sin angustias, seguir su dictado, pero sin esa necesidad obsesiva, deseándolo, pero sin necesitar. Amando y dejando crecer, mientras nosotros crecemos.

Algunas de estas pruebas pueden tratar sobre el desapego, una relación que nos obsesiona, que no podemos controlar, que se nos escapa de las manos una y otra vez. Quizás nuestra prueba trate sobre los obstáculos a sortear en la vida, queremos hacer un viaje, y cada vez que estamos a punto de realizarlo nos salen mil inconvenientes, gastos imprevistos, etc. Tal vez el cosmos me esté diciendo que no es el momento de viajar.
A lo mejor nuestra prueba se basa en las relaciones, nos sentimos solos, incomprendidos, la persona amada no está preparada para una relación, o nosotros no lo estemos. Quizás deba aprender a amar con libertad, sin necesidad, solo con entrega.

Intentemos aceptar estas pruebas, aprendamos a Vivir, a escuchar a nuestra Alma, a Ser.
Si las cosas deben suceder, lo harán en el momento justo, si no ha de ser así, mejor que aprendamos las lecciones, sin dolor ni rencores, miedos o inseguridades, aceptemos el Orden Cósmico y dejémonos llevar por el a favor de nuestro crecimiento como seres espirituales en un mundo físico.
Dios jamás nos envía más de lo que podemos soportar, no hay obstáculo infranqueable, tenemos que aprender a aceptar estas circunstancias con naturalidad. Romper esas cadenas que nos impiden la felicidad. El mayor enemigo del ser humano es él mismo.

Debemos contactar con nuestra alma, al principio serán solo unos minutos al día, con tiempo y constancia la voz interior hablará más alto, más claro y fluido, hasta que lleguemos a ser una Unidad con nosotros mismos.
Nadie dice que sea fácil, pero no es imposible, y por supuesto merece la pena, hagámoslo, seamos nosotros mismos, sin miedos. Si escuchamos nuestro Ser jamás habrá problemas, nosotros, nuestra mente es la única que le da poder a los conflictos para hacernos daño. Deshagamos esos nudos que nos impiden llegar a nosotros mismos. Rompamos por fin esas cadenas de una vez por todas.

I.

Mátame lentamente.

Mátame lentamente,
Prolonga mi agonía,
No dejes que me quede
Un solo soplo de vida.
Encadéname a tu infierno,
Arrástrame por sus nueve anillos,
Déjame consumir por su fuego,
Hasta que cumpla mi c­ondena.
Arráncame la piel con tu látigo
Azota mi cuerpo y mi alma
Que cada fustazo que yo reciba
Revele toda la pasión que corre por mis venas.
Déjame sola y desamparada en mitad de la tormenta
Que la nieve y el viento
Me dejen exhausta y sin abrigo.
Que sin ti no encuentre el norte,
Ni vea el día.
Déjame en carne viva
Abierta a todas las emociones
Indefensa, entregada.
Sin tregua, ni respiro.
Llévate mi alma
Junto a mí no la quiero ya,
Quítame la conciencia,
Anula mi grito desesperado
En mitad de la noche.
­Enduréceme con tu exigencia muda.
Arráncame la última capa que me quedó de mi niñez.
Llévame al abismo insondable
De la locura ­y la razón.
Quiébrame mi entereza,
Que no sea capaz de mantenerme en pie.
Quítame toda mi voluntad,
Que solo tus deseos sean los míos.
No me dejes pensar
Ni poder razonar,
Sácame de mi impericia,
Del pozo oscuro de la ignorancia.
Arráncame de mí,
Mata este cuerpo vacío
Sin latido ni respiración.
Llévame a tierras indómitas,
Más allá de las fronteras del saber.
Guíame por el sendero de la noche oscura,
Por el bosque profundo de tu alma.
Róbame hasta el último hálito,
Déjame sin sentido ni control,

Cordura o intención.
Róbame mi alma,
Llévatela lejos,
Donde jamás pueda volver a encontrarla.
I.