martes, 13 de septiembre de 2011

Las pruebas de la vida.

Algunas veces pasamos por situaciones complejas, donde se nos remueven todas las estructuras, siempre estas situaciones o pruebas nos afectan nuestros puntos más débiles. Nuestros miedos, nuestras angustias y necesidades. A veces vivimos situaciones repetitivas, una y otra vez, volvemos cíclicamente al principio. Nos vemos sometidos a la misma dificultad en repetidas ocasiones. Es la forma que tiene el universo de ayudarnos a crecer espiritualmente. Estamos en un momento de rupturas y colisiones, todo está en movimiento.
Cada día me encuentro con personas destrozadas por rupturas, por problemas financieros, por angustias de todo tipo, pero todas tienen algo en común. Su necesidad de SER. Necesitamos ser nosotros mismos, necesitamos romper las cadenas de las dependencias, nos asfixiamos, nos perdemos a la deriva. Solo debemos dejarnos fluir, aprender las lecciones de la vida, del desapego y del amor.
Necesitamos Ser nosotros, aquí y ahora. Será un camino duro el que escojamos, el aprender estas lecciones, el crecer como seres espirituales en este mundo materialista. Debemos escuchar nuestra alma, sin apegos, sin angustias, seguir su dictado, pero sin esa necesidad obsesiva, deseándolo, pero sin necesitar. Amando y dejando crecer, mientras nosotros crecemos.

Algunas de estas pruebas pueden tratar sobre el desapego, una relación que nos obsesiona, que no podemos controlar, que se nos escapa de las manos una y otra vez. Quizás nuestra prueba trate sobre los obstáculos a sortear en la vida, queremos hacer un viaje, y cada vez que estamos a punto de realizarlo nos salen mil inconvenientes, gastos imprevistos, etc. Tal vez el cosmos me esté diciendo que no es el momento de viajar.
A lo mejor nuestra prueba se basa en las relaciones, nos sentimos solos, incomprendidos, la persona amada no está preparada para una relación, o nosotros no lo estemos. Quizás deba aprender a amar con libertad, sin necesidad, solo con entrega.

Intentemos aceptar estas pruebas, aprendamos a Vivir, a escuchar a nuestra Alma, a Ser.
Si las cosas deben suceder, lo harán en el momento justo, si no ha de ser así, mejor que aprendamos las lecciones, sin dolor ni rencores, miedos o inseguridades, aceptemos el Orden Cósmico y dejémonos llevar por el a favor de nuestro crecimiento como seres espirituales en un mundo físico.
Dios jamás nos envía más de lo que podemos soportar, no hay obstáculo infranqueable, tenemos que aprender a aceptar estas circunstancias con naturalidad. Romper esas cadenas que nos impiden la felicidad. El mayor enemigo del ser humano es él mismo.

Debemos contactar con nuestra alma, al principio serán solo unos minutos al día, con tiempo y constancia la voz interior hablará más alto, más claro y fluido, hasta que lleguemos a ser una Unidad con nosotros mismos.
Nadie dice que sea fácil, pero no es imposible, y por supuesto merece la pena, hagámoslo, seamos nosotros mismos, sin miedos. Si escuchamos nuestro Ser jamás habrá problemas, nosotros, nuestra mente es la única que le da poder a los conflictos para hacernos daño. Deshagamos esos nudos que nos impiden llegar a nosotros mismos. Rompamos por fin esas cadenas de una vez por todas.

I.

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