Acabamos de presenciar otro fin de año, curiosamente, hemos hecho balance de nuestras vidas, de todo lo hermoso que llegó en el año que acaba de pasar, de todo el dolor que sufrimos, las personas maravillosas que conocimos, los nuevos compañeros del camino. Lloramos hasta sentir nuestra alma partirse en dos, despedimos para siempre a parte de nuestro propio ser, sabiendo que jamás volveremos a ser los mismos. Hemos hablado con Dios, hemos rogado y negociado, para no sufrir más. Hemos vencido y perdido. Nos hemos abrasado con nuestro propio fuego interno, y hemos resurgido de nuestras cenizas.En mi tradición sacamos de nuestras vidas todo lo que ya no es útil, lo que no nos ayuda a crecer. Quizás estos libros que hace tiempo acumulan polvo en mis estanterías le ayuden a crecer a otra persona. Ese abrigo me lo puse en grandes momentos de mi pasado, pero quizás alguien no tenga como quitarse el frío, cuando yo poseo tres abrigos más. Todo lo que en un pasado nos hizo felices, que lleva tiempo estancado en nuestro hogar, acumulando polvo, es hora de sacarlo e ir en el encuentro de lo nuevo.Los viejos patrones de conducta ya no me valen, ya no soy la niña de ayer, ni la anciana de mañana, SOY LA MUJER DE HOY. En este año de cambios soy AHORA, no pensaré más en el pasado, y no esperaré impaciente-mente el FUTURO, ya que este no existe, el futuro se empieza hoy.Me aferraré con más intensidad si cabe a mi fe, sin desorientarme, sin atascarme, creeré desde lo más profundo de mi ser. Veo a mi alrededor, como el entorno se ofusca, y buscando culpables o soluciones se dejan engatusar por charlatanes sin conciencia, que venden pociones para todo, alterando así el libre albedrío y el orden cósmico. Fluiré con la vida, con las energías, con el Designio Divino, sin pedir, ni reprochar, porque al final, soy la dueña de mi propio destino. Y aprenderé de cada dura prueba, la pase con éxito o no.
I. R.Perdonaré toda ofensa, pediré excusas a quienes ofendí. Aprenderé a transmutar el Amor, a no obligar a que nadie permanezca a mi lado en contra de su voluntad, y amaré... amaré... y a quienes me odian, más amor sentiré por ellos, porque ellos no supieron transmutar su amor. Sin rencores ni reproches, se acabó otro ciclo, y me preparo para el nuevo ciclo que se abre ante mi.

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