martes, 13 de septiembre de 2011

Se puede querer loq ue no se ve.

Cómo puede ser
que el amor no tenga fronteras,
que no necesite tocarte
para saber que estás ahí,
que no te abrace
y siempre haya recibido tu amor.
Cómo se puede sentir
afecto tan puro
de alguien tan lejano...
Juntos hemos reido ,
y llorado con los golpes de la vida.
Cuántas cartas que enviamos,
fotos, pedazos de nuestras vidas.
Pero no olvides, mi Hermano,
lo que un día te dije:
Soy como las estrellas
aunque no puedas verme,
piensa en mi
y estaré a tu lado.

Ser responsables.

YO SOY RESPONSABLE DE MIS ACTOS Y MIS DECISIONES.
La palabra responsabilidad viene del Latin “resposum”. Que es la virtud de ser la causa de los propios actos, es decir, de ser libre.
Estamos acostumbrados a actuar como niños de colegio, escondiendo nuestros actos o culpándole de ellos a terceros. Cuantas veces hemos oído la excusa, “me vi obligado a hacerlo”. Nadie puede obligarnos a hacer nada, bajo ningún concepto.
El mejor regalo que ha recibido el ser humano es el libre albedrío. Y esto significa que solo tú puedes decidir por ti.
Aquí no hay Dioses, ni demonios para culparles, nadie te castigará por tus decisiones, no obstante, no olvides que todos recogemos, tarde o temprano, lo que hemos sembrado.
Somos responsables de cada palabra que sale de nuestra boca.
Somos responsables del daño que hacemos.
Somos responsables del daño que permitimos que nos hagan.
Somos responsables de nuestros errores, y de ellos podemos aprender.
Somos responsables de cada risa que arrancamos.
Somos responsables de cada corazón que curamos.
Somos responsables de poder ayudar al necesitado.


I.

La grandeza del ser humano.

Cuando me siento perdida, sola. Cuando pienso que la oscuridad se adhiere tanto a mi ser que me cuesta seguir. Entonces es cuando pienso en el ser humano. Ese niño perdido y solo en la vastedad del Universo. ¡Qué compleja es la existencia!.
Por más que intento ser una persona madura y consecuente, sigo cometiendo errores, sigo ofendiendo, sigo equivocándome. A veces estas faltas son fáciles de solucionar, con un simple gesto, una disculpa, un beso o un te quiero se soluciona. Hay otras veces que ni acaba nunca el error, ni tiene fácil solución.
Es entonces cuando yo misma me pongo en la balanza de la justicia. Entonces recuerdo la grandeza del ser humano, y el maravilloso don de la vida. Me doy cuenta de lo maravilloso que es ser humano, con mis millones de defectos y mis pequeñas virtudes. Que da lo mejor de sí mismo en las peores pruebas que nos pone la vida.
Dios en su inmensa sabiduría nos regaló sin pedir nada a cambio el Libre albedrio, él está siempre ahí observándonos, jamás pierde la esperanza, jamás nos olvida o nos desoye. Él Siempre está ahí, y envía un Ángel para cuidarnos y guiarnos.
Pero, ¿qué sería del hombre si no se equivocara?. ¿Si no dañara o sufriera?.
Tan cómoda e irresponsable como soy, no aprendería lo que es al Amor, no aprendería a decir Lo Siento. No saborearía un abrazo salido del alma, con toda la profundidad y misericordia del Amor. Sé que yo no aprendería, ya que sigo siendo esa niña perdida, que busca los brazos de su Padre pidiéndole consejo, ayuda o protección.
Sé que nunca estoy sola, por dura que sea la prueba y costoso el precio que pago por esta lección que me tocó vivir.
Pienso entonces, si Dios siempre perdona, si Dios siempre Ama, si él siempre está ahí, ¿Por qué no perdonarme yo por haberme equivocado?. ¿Por qué no acepto mi naturaleza infantil y alocada y me perdono por equivocarme?.
Seguiré siendo infantil, aunque cada vez menos. Seguiré errando y ofendiendo, pero cada día rectificaré antes y con más pasión si cabe. Me aceptaré a mí misma, a mis muchos defectos que hacen de mí una persona adorable. Me permitiré flaquear cuando la montaña sea empinada. Me permitiré una pataleta cuando la vida no salga como yo deseaba. Porque así creceré, de mis propios errores, mis decisiones y actos. ¡Y así por fin creceré!.
Y cuando llegue a mí las inquietantes preguntas que Mi Padre me hará: ¿Qué aprendiste? ¿Conociste el Amor?. Sé que contestar; Le diré desde la profundidad de mi alma. Aprendí de mis fallos el maravilloso Don de no juzgar. Aprendí que el amor a veces nos lleva por senderos oscuros y tenebrosos antes de guiarnos a nuestro Paraíso. Y sobre todo aprendí a no cuestionarme las pruebas que me tocaron vivir para crecer, si no que cogeré impulso para sortearlas.
I.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Soñé....

Anoche soñé con lagos cristalinos
Con ríos colmados de saber
Valles encantados
Seres mitológicos.
Anoche soñé que el mundo era un lugar más pequeño
Que en él no había distancias ni prejuicios que sortear
Tan solo con el deseo
Anoche tuve un sueño
En el rozaba con mis labios tu torso
Podría conseguir todo lo ansiado.

Tú acariciabas mi cabello
Me susurraste tus deseos al oído.
Anoche soñé que por fin eras mío
Y que mi alma acabó siendo tuya.
Anoche soñé que Dios me hacía una ofrenda
Me regalaba todo tu amor
tu deseo, tu presencia.
Anoche soñé que la felicidad golpeaba mi puerta
la dejé pasar, y entró con toda su pasión.
Soñaba que por fin perdiste tus miedos
y yo mis inseguridades.
Soñé y soñé toda la noche
Cuentos de hadas, alas de mariposas
Cascadas de emociones
Cielos estrellados en la noche.
Entonces despuntó el día
Los sueños se esfumaron
Como una cortina que es descorrida y no regresará.
Vi que no estás conmigo
Vi que la distancia es enorme
Que los celos nos comen
Que los miedos nos superan.
Anoche soñé y de sueños vivo
Anhelando que mis sueños se hagan realidad.           
I R


Vida.

A lo largo de mi vida aprendí
Que la mentira tiene las patitas cortas,
Que la envidia es el pecado más absurdo
Ya que solo daña a quien lo siente.
Que no hay dos sin tres
Y a la tercera va la vencida.
Que cuando hables de alguien
Ten por seguro que pronto
Podrán halar de ti.
Que el perdón es el bálsamo
Más milagroso que existe.
Nunca estamos solos, siempre habrá alguien
A nuestro lado para ayudarnos a cerrar las cicatrices.
Cuando una pena nos apodera
Siempre hay alguien que la sufrió antes que nosotros.
La importancia del llanto,
Del desahogo del dolor
Para que esa angustia no siga creciendo.
Descubrí que al dar estoy recibiendo
Tanto amor como gratitud
Y que con eso deberíamos darnos por satisfechos.
Me asombré con la importancia
De un beso espontáneo
Salido del alma, del corazón.
Que el más valiente sufre miedo
Y el cobarde es imparable.
Que una voz no cambia el mundo
Pero si planta una semilla
En la conciencia de algún amigo
Y este a su vez la va plantando
En el resto de la humanidad.
Que la infidelidad es miedo a la soledad
Y la fidelidad un sacrificio por amor.
Que cuanto más tememos algo
Con más intensidad lo recibimos,
Pero si por el contrario,
Ignoramos nuestros temores
Apenas notaremos el paso del huracán.
Que jamás es tarde para decir lo siento
Ni pronto para pedir por favor.
Que los sueños a veces se cumplen
Si sabemos esperar
Y que la vida puede ser un sueño
Si sabemos sacarle provecho.
Que no hay nada imposible
Ni nada descabellado
Mientras lo sientas en tu alma.
Y que la muerte no es el final
Si no solo una etapa más
De esta vida.
Y aunque todo te diga lo contrario
Aunque amigos, familia
Te llamen loco
Nadie es dueño de la verdad absoluta
Nadie tiene todas las respuestas,
Excepto Dios.

Tu voz.

Tu voz
un susurro en la noche
aliento en la mañana
melodía que me acoge
música para mi alma
...Tu voz
sonido que me envuelve
murmullo que me arrasa
lluvia que me eleva
agua que me trasforma
bálsamo para mi esencia.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Adriana.

Estaba oscuro en el exterior, Adriana miraba a través del cristal empañado de la ventana, veía como chocaban las olas contra el acantilado.
Sentía la humedad atravesar el fino tejido de su jersey, la chimenea no estaba haciendo mucho más que caldear la habitación. Le deprimian los días tan oscuros, aun no eran las doce, Adriana esperaba ansiosa una carta, por más que le preguntaba al cartero este ya cansado le respondia mecánicamente: "No señorita Adriana, hoy tampoco ha venido el paquete que espera usted".
 La verdad es que Adriana no quería ya su regalo, ya ni esperaba que se hubiera acordado de enviarle lo que ella tanto tiempo soñó, ¿qué es si no uan simple lámpara de aceite?. estará demasiado ocupado para acordarse de un simple capricho.
 Se levantó y fue junto a la mesa, allí había un jarrón con sus flores preferidas, amarillas, frescas, desprendiendo un dulce aroma que lo envolvía todo. Ya no recordaba cuanto tiempo pasó desde que ella esperaba ese regalo. Intentaba calmarse, no pensar, no enfadarse, pero se sentía como si fuese invisible.
 Adriana tomó una resolución, no esperaría más su regalo, no perdería más tiempo esperándolo, saldría, viviría, seguiría con su vida. Estaba cansada de tanta oscuridad, de tanta ambigüedad.
 Subió corriendo las escaleras, se recogió el cabello, se puso unas botas y un abrigo. Hacía mucho tiempo que nos e maquillaba, se puso un pañuelo en el cuello.
 Cuando llego a la calle empezó a alejarse del faro, no dejaba de pensar que no podemos obligar a que la gente nos ame, que piensen en nosotros, que nos recuerden. Un poco de soledad le vendría bien.
 Estaba contenta, radiante, se sentía llena de vida, alegre por haber sabido salir de su carcel.
 Escuchó a sus espaldas un hombre llamarla. ¡Adriana, Adriana!.
 Al girarse vio el faro, y al fondo al mar alborotado. - ¡Ha llegado tu paquete, Adriana!
 No podía dejar de mirar el mar, otra ola chocaba contra el acántilado.