A lo largo de mi vida aprendí
Que la mentira tiene las patitas cortas,
Que la envidia es el pecado más absurdo
Ya que solo daña a quien lo siente.
Que no hay dos sin tres
Y a la tercera va la vencida.
Que cuando hables de alguien
Ten por seguro que pronto
Podrán halar de ti.
Que el perdón es el bálsamo
Más milagroso que existe.
Nunca estamos solos, siempre habrá alguien
A nuestro lado para ayudarnos a cerrar las cicatrices.
Cuando una pena nos apodera
Siempre hay alguien que la sufrió antes que nosotros.
La importancia del llanto,
Del desahogo del dolor
Para que esa angustia no siga creciendo.
Descubrí que al dar estoy recibiendo
Tanto amor como gratitud
Y que con eso deberíamos darnos por satisfechos.
Me asombré con la importancia
De un beso espontáneo
Salido del alma, del corazón.
Que el más valiente sufre miedo
Y el cobarde es imparable.
Que una voz no cambia el mundo
Pero si planta una semilla
En la conciencia de algún amigo
Y este a su vez la va plantando
En el resto de la humanidad.
Que la infidelidad es miedo a la soledad
Y la fidelidad un sacrificio por amor.
Que cuanto más tememos algo
Con más intensidad lo recibimos,
Pero si por el contrario,
Ignoramos nuestros temores
Apenas notaremos el paso del huracán.
Que jamás es tarde para decir lo siento
Ni pronto para pedir por favor.
Que los sueños a veces se cumplen
Si sabemos esperar
Y que la vida puede ser un sueño
Si sabemos sacarle provecho.
Que no hay nada imposible
Ni nada descabellado
Mientras lo sientas en tu alma.
Y que la muerte no es el final
Si no solo una etapa más
De esta vida.
Y aunque todo te diga lo contrario
Aunque amigos, familia
Te llamen loco
Nadie es dueño de la verdad absoluta
Nadie tiene todas las respuestas,
Excepto Dios.

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