Caballero sin escudo ni bandera
Sin señor, ni deudas
Empuñas la espada de la justicia y la sabiduría
Duro es tu camino y tu soledad
Luchar contra el dolor y la oscuridad,
Solitario tu caminar
Rescatando almas rotas y deshechas por la sociedad.
Sanyasin errante, derviche enloquecido
Asceta empedernido, mi loco anacoreta.
Trovador obcecado,
que canta sus alabanzas
a quien el amor había abandonado.
Eres el mensajero de Dios,
Ángeles te custodian y te guían
Portando tu pequeña lámpara
La cual guarda celosamente todos tus sueños,
tus miedos y deseos más secretos.
Caballero de la luz,
estandarte luminoso
Guerrero de la verdad y el amor.
Consuelo del dolor
Del naufrago malherido.
Aun tu alma de tantas batallas cansada,
Y tu cuerpo este afligido.
Sigues siendo aquel niño
Que se soñaba caballero andante
De cruzadas y luchas
Samurai errante, guerrero del amor
Que susurra cuentos al oído.

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