Tu risa es como el murmullo penetrante de las olas
Tu amor es como el sol de un atardecer de agosto
Tintineos de hadas, risas de elfos
Cantos de sirenas, sonidos de ensueños.
Dios te bendice, te ama y protege.
La luna desde el cielo te observa
Te mima alegremente.
El cosmos te promete paraísos escondidos
Inalcanzables sueños, eternos deseos.
El cosmos te ofrece vivir en intensidad,
No pensar más en tus miedos,
Y volar en libertad.
Te siento como cantos de aves,
Como flores primaverales,
Como el atardecer en el estío.
Y cruzarán tus alas el océano
De la incertidumbre y el pesar.
Y quemaras con tus alas de Ícaro
Todo el dolor que te aflige y todo tu pesar.
El rocío empapa las hojas en la aurora.
Estaré contigo en cada paso de tu camino,
En el regreso del amor perdido,
En el deseo anhelado de amar.
En el dolor de la soledad,
En la inseguridad de los primeros pasos,
En el terror de llegar al final.
Vive mi niña encantada,
Despierta en tu ensueño de hadas,
Cuentos de princesas a ti te prometían
Esperanzas rotas mientras vivías.
No sufras, no llores
Por los sueños rotos,
Por las batallas perdidas.
Que donde Dios te quita algo
Lo que te ofrece
Perdurará toda tu vida.
Y si aun duermes mi princesa encantada
En castillos ambulantes,
En nubes blancas,
En estrellas fugaces,
En elixir de hadas,
Aun no acabó tu cuento
De príncipes, y princesas encantadas.

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