La palabra paraíso viene del griego παράδεισος, para referirse al Jardín del Edén, que a su vez proviene del persa پرديس, que era un jardín amplio, bien cuidado y hermoso.
El Shambala es un reino mítico escondido en algún lugar más allá de las montañas nevadas del Himalaya para varias tradiciones religiosas.
"Shambala no es un lugar físico que podamos encontrar en la realidad. Sólo puedo decir que es una tierra pura, una tierra pura dentro del ámbito humano. Y a menos que uno tenga el mérito y la asociación kármica real, uno no puede realmente llegar allí.
Tenzin Gyatso (1935–), durante una iniciación kalachakra en 1985 en la ciudad de Bodhgaya."
En varias culturas se busca el paraíso como algo físico, como un lugar en la tierra. Para mí este paraíso está en nuestro interior. Es un estado mental, mediante la meditación diaria, la paz del ser, y la contemplación del alma llegamos con relativa facilidad a estos estados.
¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida llegar a este “paraíso”?. Todo ser humano, que busque realmente con el corazón y el alma, tarde o temprano desea llegar a este lugar, ya sea físico o no.
El hombre de hoy, con tantas obligaciones, el trabajo, la familia, el escalar peldaños en la sociedad para tener más popularidad o poder, va perdiendo el contacto con lo divino.
Ese sentimiento de soledad abismal, de desorientación, el pensar que estamos fuera de lugar y tiempo, todo ello nos lanza a una búsqueda interior profunda. Nos lleva a llegar a lo más profundo de nosotros mismos.
Este contacto con nuestra alma es lo que nos guía al encuentro con lo divino. Si no llegamos antes a nosotros, no es posible llegar al paraíso.
El Shambala es un reino mítico escondido en algún lugar más allá de las montañas nevadas del Himalaya para varias tradiciones religiosas.
"Shambala no es un lugar físico que podamos encontrar en la realidad. Sólo puedo decir que es una tierra pura, una tierra pura dentro del ámbito humano. Y a menos que uno tenga el mérito y la asociación kármica real, uno no puede realmente llegar allí.
Tenzin Gyatso (1935–), durante una iniciación kalachakra en 1985 en la ciudad de Bodhgaya."
En varias culturas se busca el paraíso como algo físico, como un lugar en la tierra. Para mí este paraíso está en nuestro interior. Es un estado mental, mediante la meditación diaria, la paz del ser, y la contemplación del alma llegamos con relativa facilidad a estos estados.
¿Quién no ha deseado alguna vez en su vida llegar a este “paraíso”?. Todo ser humano, que busque realmente con el corazón y el alma, tarde o temprano desea llegar a este lugar, ya sea físico o no.
El hombre de hoy, con tantas obligaciones, el trabajo, la familia, el escalar peldaños en la sociedad para tener más popularidad o poder, va perdiendo el contacto con lo divino.
Ese sentimiento de soledad abismal, de desorientación, el pensar que estamos fuera de lugar y tiempo, todo ello nos lanza a una búsqueda interior profunda. Nos lleva a llegar a lo más profundo de nosotros mismos.
Este contacto con nuestra alma es lo que nos guía al encuentro con lo divino. Si no llegamos antes a nosotros, no es posible llegar al paraíso.
Cualquier persona puede llegar, no piden iniciaciones imposibles, ni maestros que buscar en la cima de una montaña de acceso limitado. Puede llegar tu vecino, el panadero de mi barrio, y porque no, aquel hombre que se pasea cada día cerca de mi casa rodeado de perros y un carrito recogiendo chatarras para vivir. Aquí no hay visados ni puntos, todo lo que precisas está en ti, en tu interior y tu alma.

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